Retos postpandemia para los jóvenes en el Perú

La pandemia de COVID-19 generó cambios profundos en la vida de las personas, y los jóvenes en el Perú han sido uno de los grupos más afectados. Aunque lo peor de la crisis sanitaria ya pasó, sus consecuencias siguen presentes en distintos aspectos de la vida juvenil, como la salud mental, la educación y el empleo.

Uno de los principales problemas es la salud mental. Según la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) 2022, el 32,3 % de jóvenes entre 15 y 29 años presentaron algún problema emocional en el último año. Esta cifra muestra un incremento respecto a años anteriores y refleja una situación que se agudizó durante la pandemia. Muchas y muchos jóvenes experimentaron ansiedad, tristeza o falta de motivación, y no siempre tuvieron acceso a atención psicológica o espacios de apoyo adecuados.

En cuanto a la educación, miles de jóvenes vieron interrumpidos sus estudios por dificultades económicas, falta de acceso a internet o por la necesidad de trabajar. Aunque muchos regresaron a clases presenciales, aún persisten brechas importantes, especialmente en zonas rurales o de bajos recursos. La calidad de la educación virtual no siempre fue suficiente, y eso ha dejado vacíos en el aprendizaje.

El empleo es otro reto importante. La tasa de desempleo juvenil ha aumentado en los últimos años, y la mayoría de jóvenes que trabajan lo hacen en condiciones de informalidad, sin contrato ni beneficios laborales. Esto limita su estabilidad económica y sus oportunidades de desarrollo. Además, se ha identificado un grupo creciente de jóvenes que ni estudian ni trabajan (conocidos como “ninis”), lo que refleja una situación de alta vulnerabilidad.

También se mantienen brechas de género y desigualdades territoriales. Las mujeres jóvenes reportan más problemas emocionales y enfrentan mayores barreras para acceder a empleos formales. Por otro lado, los jóvenes de regiones rurales tienen menos acceso a servicios de salud, educación técnica y oportunidades laborales en comparación con quienes viven en zonas urbanas.

Si bien el país ha avanzado en varios aspectos desde la pandemia, los datos muestran que aún es necesario fortalecer las políticas públicas dirigidas a la juventud. Mejorar el acceso a la salud mental, cerrar las brechas educativas, promover empleo digno y reducir las desigualdades siguen siendo tareas urgentes para garantizar que los jóvenes puedan desarrollarse plenamente en el Perú postpandemia.

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